viernes, 27 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
cuento "Marido de alquiler"
Maricela Martínez 9
La casa en Las Colinas del Río, con un hermoso
jardín, un patio grande y techo de tejas, era el sueño
de Horacio y Emma. La pareja había invertido los
ahorros de toda su vida para hacer este sueño
realidad. La joven estaba cansada de que su marido
trabajara duro, prácticamente para pagar el alquiler
de su apartamento.
Cuando abrieron la puerta de su nuevo hogar, ella
se adelantó a la sala y sus rodillas se doblaron ante
el brillo del mosaico que la hacía sentir como si
caminara sobre las nubes. Sus ojos pequeños de
color azabache se alzaron hacia el cielo y en sus
labios delgados se dibujó una dulce sonrisa.
—Gracias, Padre Celestial, por fin no más alquiler
—exclamó Emma con un largo suspiro.
Desde la entrada, Horacio observaba incrédulo la
amplia sala escasamente amueblada; no por falta
de gusto, sino porque habían invertido todos sus
recursos en la compra de la casa. Antes de recibir
la llave de nuevo hogar, visitaron varias mueblerías
y en una de ellas encontraron los muebles perfectos
para cada una de las habitaciones. Acordaron pagar
una cuota semanalmente, hasta completar el monto
total. Luego de esto podrían retirar su mercancía.
Esta situación habría preocupado a Horacio si aún
hubieran vivido en alquiler. Pero el hecho de saber
que tenía un buen trabajo, aunque no tenían lujos,
le daba seguridad de que pronto esas limitaciones
serian cosa del pasado. Su corazón bailaba de
satisfacción por haber podido cumplir la promesa
10 Marido de alquiler Maricela Martínez 11
que le hizo a Emma el año pasado en la celebración
de su quinto aniversario de bodas.
Su primer amanecer en la nueva casa los recibió
con un sol violento que penetró sin avisar a su
dormitorio, cargando de energía los cuerpos de los
esposos. Era Domingo de Ramos; acostumbraban
ir a la iglesia este día, pero decidieron quedarse en
casa para darle calor a su hogar y poner las cosas
en orden.
—Perdónanos,
Señor, por no visitar tu casa en un
día tan especial como el de hoy; pero te invitamos
a la nuestra
, que es también tuya —dijo ella con
devoción.
El lunes amaneció lluvioso, Emma agradeció que
aún le quedaran algunos días de vacaciones, pero
su esposo tuvo que auxiliarse de un paraguas para
llegar al auto. Lo hizo casi corriendo para evitar que
la llovizna empapara su traje. Tal parecía que ni la
inclemencia del tiempo ni el paraguas
fueran
obstáculo para que la vecina del frente quedara
impresionada con su elegancia. Horacio trabajaba
como representante de ventas de una prestigiosa
empresa, lo cual le exigía andar bien vestido. No
requería de mucho esfuerzo para lograrlo, debido
a que sus seis pies de estatura y cuerpo atlético le
conferían una elegancia natural.
—¡Qué muñecote! –exclamó Alicia desde la ventana
de su cuarto, donde se había parado minutos antes
para ver la lluvia caer.
La imagen de Horacio se quedó grabada en la
memoria de la vecina, de unos veinte y cinco años
de edad, quien vivía con su esposo de sesenta, al
cual casi no veía debido a sus compromisos de
trabajo. Alicia pasó todo el día asomándose a la
ventana y esperando el regreso de su nuevo vecino.
Al final del día, Alicia escuchó el sonido de un
vehículo acercarse y corrió a la ventana. Desde ahí,
vio los árboles sacudirse como un perro tratando
de despojarse de la última gota de agua después
de un baño; escuchó a un ruiseñor salir apresurado
de la casa que había construido previo a la lluvia
en el tronco de un árbol y
, luego, observó la varonil
figura de quien le había robado la tranquilidad.
Desde que vio a Horacio
esa mañana, no había
dejado de pensar en él ni un solo instante y,
siguiendo un impulso, decidió ir a saludarlo, pero
en ese momento vio a Emma salir a recibirlo y se
detuvo. Un gesto despectivo se dibujó en su cara y
no pudo controlar su sorpresa. “¡Qué tipa tan
dichosa! ¿Cómo ese pedacito de mujer pudo
conseguirse un tipazo así?” –pensó Alicia en voz
alta.
Alicia era una mujer muy bella y ambiciosa, una
tentación para cualquier hombre. Tenía una mirada
pícara, con la cual conquistó al millonario que la
había llenado de lujos en los últimos dos años.
Aunque lamentablemente, todo el dinero de este
empresario viudo con dos hijas casi de la misma
12 Marido de alquiler Maricela Martínez 13
edad de ella, no había logrado llenar el vacío que
llevaba esta joven mujer en su alma, al menos la
hacía sentir importante.
Los días transcurrían sin novedad, Alicia disponía
de todo su tiempo y la mayoría de las veces no
sabia qué hacer con él. La lectura, para ella, era
como un sedante, las
óperas le parecían aburridas
y los museos le producían agotamiento.
En fin, su educación se detuvo cuando aún era una
adolescente; solo le interesaban las tiendas y los
viajes, pero viajar sin la compañía de su esposo
era imposible. Todos los días, la despreocupada
joven se levantaba temprano y se paraba frente a
la ventana detrás de la cortina hasta ver salir a
Horacio. En las tardes repetía la misma acción,
siempre de incógnito. La sensación que le producía
ver a su vecino no la compensaba todo el lujo que
su esposo le brindaba.
En los últimos días, aunque Alicia no dejaba de
realizar su ritual diario, por alguna razón que
desconocía, no había logrado ver al galán de sus
sueños. Ella permanecía largas horas en la ventana
y solo veía las nubes estáticas, a veces de un gris
plateado y a veces un gris casi negro; los árboles
quietos como si estuvieran dormidos, y el sol, con
una profunda pereza, apenas se dejaba ver. Esta
situación se había convertido en un tormento para
ella.
Una mañana mientras esperaba tras la cortina la
aparición de su amor platónico, notó que el sol
parecía más animado y la brisa fresca golpeaba
suavemente sus mejillas, como avisándole de algún
acontecimiento importante. Vio abrirse la puerta de
la casa de en frente y su corazón se contrajo, sus
ojos se iluminaron como dos candelabros
navideños. Estaba segura que
él aparecería en
cualquier momento. La luz de sus ojos se apagó de
repente al ver a Emma en su lugar cargando un
objeto rectangular que llamó su atención. Emma
colocó el objeto en el jardín y Alicia se percató de
que era un letrero, escrito en letras grandes, que
decía: MARIDO DE ALQUILER.
Los ojos de la joven se abrieron como dos lunas
llenas; miles de inquietudes invadieron su mente
como un ejército aguerrido. Se preguntaba sin
encontrar respuesta:
—¿Será que los vecinos no son tan moralistas
como aparentan? ¿O estarán pasando por una
situación económica tan difícil como para llegar a
la prostitución? Bueno, sea lo que sea, esta puede
ser mi oportunidad para apagar este fuego que me
está consumiendo.
CONTINUARA
domingo, 22 de mayo de 2011
POEMA
Amor Ciego
unas manos temblorosas
un deseo incontrolable
unos ojos brillando como el sol
una mirada transparente
un dialogo sin palabras
un dolor agradable
una espera desesperada
un fuego enternecedor
Una punzada dulce
un corazón ardiente
una melodía representada
una belleza desnuda
una ansiedad constante
un antojo de tu aliento
una sensación de felicidad,
así es mi amor por ti
BIENVENIDOS
Bienvenidos a mi blog.
Hoy es un día maravilloso. Disfrutalo al máximo como si fuera el último.
Si aún no sabes tu misión en la vida, busca un sueño que haga vibrar tu corazón y persíguelo hasta lograrlo.
Maricela Martínez
Hoy es un día maravilloso. Disfrutalo al máximo como si fuera el último.
Si aún no sabes tu misión en la vida, busca un sueño que haga vibrar tu corazón y persíguelo hasta lograrlo.
Maricela Martínez
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